Crece tanto que llegues a ser niñ@

Picasso decía que lleva mucho tiempo crecer hasta convertirse en un niño. La frase es graciosa y además contiene una verdad que la rutina y aspiraciones de nuestra etapa adulta nos hacen olvidar.

Si coincides conmigo en pensar que el objetivo central de la vida es ser feliz, entonces estarás de acuerdo en que lo ideal sería tratar de evolucionar cada día un poquito más hacia ese Ser que se sorprende con lo que le rodea, que habita el momento presente y se permite disfrutar al máximo de cada experiencia. Un Ser que está en profunda conexión con su niño interior.

Ahora que todos desempolvan su foto favorita de la infancia para ponerla de perfil en redes sociales, quiero invitarte a que este año vayas un paso más allá en la celebración de tu infancia. La dinámica es sencilla: explora qué era lo que más te gustaba hacer.

Ya sé que jugar es la respuesta obvia, pero si le dedicas algunos minutos de introspección encontrarás muchos matices que quizá ya hasta has olvidado.

Evoca tus sabores preferidos, el rincón de casa que fue tu guarida, los juguetes que atesorabas, la pasión deportiva que descubriste en esos años o el juego que te representaba “de grande” como bombero, veterinaria, pintora, cantante o yo qué sé.

Encuentra el patrón común en todos los recuerdos que lleguen a tu mente en esa colección que compuso tu felicidad en aquella época. ¿Lo extrañas? ¿Cómo podrías traerlo a tu vida real, actual?

Tal vez eras un niño muy contemplativo. Te fascinaba quedarte horas observando las hojas, la lluvia caer, incluso tu respiración. Ahora eres feliz meditando. O tal vez te encantaba dibujar cuanto personaje animado, mascota o idea cruzara por tu mente. Y ahora extrañas sobremanera dibujar.

¿Recuerdas cuánto te gustaba nadar? Cómo no había forma de que te sacaran de la alberca. ¿Por qué no te has permitido nadar un rato últimamente? ¿En qué momento se acabó el gozo?

¿Recuerdas las horas jugando a ser bailarina? O cuando te disfrazabas y te transformabas mágicamente en una princesa guerrera-mágica. Esa belleza y valentía aún habitan en tu corazón. Estoy segura.

A veces, son pequeños detalles o ajustes los que te permiten reconectar con tu esencia, que siempre busca la felicidad. Se trata, en resumidas cuentas, de honrar cotidianamente a tu niño interior. De darte el tiempo de crecer… hasta convertirte en un niño.

niños brincan

NAMASTE

Por María Elena Esparza

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