¿Dónde está el amor?

“El amor es cuando sales fuera a comer y das a alguien la mayor parte de tus papas fritas, sin hacer que te dé ninguna de las suyas.” Chrissy – 6 años.

Cuando estudiaba la universidad vivía con mis abuelitos y recuerdo que por las tardes, mientras veían la televisión o leían el periódico, mi abuela, en un esfuerzo titánico para levantarse del sillón con todos los achaques de la edad, se  ponía en pie y caminaba torpemente hasta el sillón de mi abuelo. Después de darle un beso en la frente, le decía:

-“Yo no necesito ningún bastón porque tú eres el bastón de mi vejez”-

Señores y señoras, no hay cuento de hadas, chickflick o historia de Disney que valga contra esta escena, ¡eso era amor y no tonterías!

Según las canciones de amor, los poetas frustrados y el romanticismo, el amor es más que un gran gesto romántico. Y aquí podríamos preguntarnos ¿qué es el amor? y tratando de definirlo podría pasar las siguientes horas, o años, escribiendo un manifiesto acerca del argumento, sin llegar a nada concreto. Porque, seamos sinceros, cada quien tiene un concepto o una opinión al respecto del amor y todas son correctas y ninguna lo es.

No voy a intentar definir el amor, pero sí me gustaría subrayar que la mayoría de las veces que se toca el tema, las personas pensamos en una pareja y me parece un error que habiendo tantos tipos de amor, nos enfoquemos sobre todo en este aspecto, sobrevalorándolo y olvidando otras de sus manifestaciones.

En lo personal, el amor que más me conmueve es el de los niños, y no hablo de un niño de 2 ó 3 años que con una sonrisa tierna te dice algo como: -“Te quelo”-.

 

Me refiero a esos chicos de 10 ó 12 que no verbalizan un “te quiero” ni en defensa propia, porque están en esa etapa en la que les avergüenza decirlo, pero que lo demuestran con los actos más sorprendentes. Ni siquiera se dan cuenta. Este tipo de amor, creo es bastante puro e inocente, también.

Y aún así no quiero dejar de mencionar el amor propio, del que tanto se habla y al mismo tiempo tenemos tan olvidado. Desde niños jugamos a los noviecitos de manita sudada, pero no nos preocupamos por querernos a nosotros mismos. ¿Cuántas personas van por ahí proyectando hacia los demás, los problemas que tienen consigo mismos?

Resulta muy difícil que alguien nos conozca de verdad, y a pesar del ejército de demonios que ponemos a nuestro alrededor para protegernos del otro. Es una frase cliché pero tan cierta, acerca de que cada quien necesita estar bien por dentro, para poder estar bien con los demás.

En mis días tristes, acostumbro revisar con el pensamiento una lista de personas a las que quiero y me quieren, porque tengo la creencia de que la gente que forma parte de nuestras vidas, son quienes las hacen interesantes y quizá esto es para mí el amor.

En más de una vez me he sorprendido al notar que, una expresión inesperada de amor de una persona equis, es el que a veces me ayuda a tener un buen día. Y rara vez, esa persona es mi pareja.

Te invito a reflexionar acerca de las personas que amas, tal vez son más de las que crees y quizá descubras algo nuevo de ti al pensar en esto. 

 

Por Tieme

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