El árbol Boddhi

Uno de nuestros sueños era ver en vivo un árbol Boddhi. El Buda histórico, Siddhartha Gautama, se iluminó bajo uno de estos maravillosos árboles que sólo crecen en Asia. (Ficus religiosa, es su nombre científico).

Durante la estancia de 15 días en Nepal, sólo habíamos visto uno. Pensamos que eran súper difíciles de encontrar, y que tal vez tendríamos que viajar hasta Bodhgaya para lograr verlo “en vivo”.

Sin embargo, justo un día antes de salir de Kathmandú, uno de nuestros acompañantes (un duendecillo de 10 años de edad) nos dijo, justo afuera del monasterio al cual fuimos por 10 días seguidos…¡Mira, aquí hay un árbol Boddhi!

Monje del monasterio de Ka-Nying Shedrub Ling

No lo podíamos creer.  Nunca lo vimos, y pasamos enfrente muchas veces. Después de encontrar ese árbol boddhi, encontramos otro más dentro del monasterio. Y otro más, afuera de otro templo.

Es extraño. Lo que más anhelamos, suele estar frente a nuestros ojos todo el tiempo, y no logramos verlo. 

Mi maestro dice que es debido a nuestras obstrucciones mentales. Ya sabes, esas que son el cocktail de cada día: discursividad mental (nuestro cerebro cantando baby shark sin control), apego a pura babosada (esa pasión insana por las quesadillas y por las ideas), y aversiones a todo lo que no encaja en nuestra forma de ver el mundo. 

Las obstrucciones mentales suelen estar presentes en casi cada acción y pensamiento de nuestra vida. Nublan nuestra razón, nuestro sentido común, y nuestro presente. 

Eliminar las obstrucciones mentales es todo un camino de vida. Desde que somos pequeños, dominan nuestro entendimiento. 

Cuando mi hija de 4 años, comprendió que al prestar un juguete, su amiga le prestaba uno de vuelta, entendió que valía más la pena prestar cosas, que pelear hasta el último Pony. Ganaba más compartiendo. Y eliminó esa obstrucción mental del aferramiento sin sentido. Claro, que en muchas ocasiones le gana la codicia, sin embargo, vale recordarle un poco para que vuelva a prevalecer su entendimiento y no gane la obstrucción mental. 

Que diferente sería el mundo si pusiéramos más atención en transformar nuestras obstrucciones mentales. Si tuviéramos en cuenta las leyes de causa y efecto. No habría huachicoleo que pudiera emerger en nuestra sociedad.

Seguramente nuestras obstrucciones mentales nos impidieron ver ese anhelado árbol boddhi. Después de ver el primero, logramos ver muchos más, en lugares sagrados de Nepal e India. Grandes sabios los tuvieron cerca. Afuera de la cueva donde meditó por 15 años, Ramana Maharshi, el gran contemplativo hindú, está un árbol Boddhi, dando hogar a varias familias de changos.

Es por todo esto, que las hojas del árbol boddhi tienen un gran significado aquí en La cueva del yogui. Y las plasmamos en el diseño de nuestro cojín de meditación estrella, el zafu, y en muchos otros artículos.

Para inspirarnos día con día, para meditar y practicar, y trascender nuestras obstrucciones mentales. Para lograr ver todos los árboles boddhi de nuestra vida cuando sea el momento preciso.

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